top of page

¿Qué es el PDA?

Autismo, demandas y bloqueo: no son “tres cosas”, es el mismo sistema.


En autismo hablamos muchísimo de bloqueos ante demandas, de rigidez, de ansiedad frente al cambio y de función ejecutiva. Muchas veces parece que estamos hablando de cosas separadas: por un lado la ansiedad, por otro la rigidez, por otro las dificultades ejecutivas o la necesidad de control.


Pero sinceramente, en clínica cada vez tiene menos sentido verlo como piezas independientes. Para mí tiene mucho más sentido entender que estamos mirando el mismo sistema desde distintos ángulos.


No son tres perros distintos. Es el mismo perro con varios collares.


Cuando hablamos de patrones, rutinas o “guiones”, muchas personas autistas no los usan porque sí. Los usan porque sostienen el funcionamiento. El mundo muchas veces se vive como algo imprevisible, lleno de variables, de cambios rápidos y de información que llega toda a la vez. Los patrones reducen esa incertidumbre. Le dicen al cerebro: “ya sé qué viene ahora y ya sé cómo responder”.


Y aquí entra la función ejecutiva.


Planificar, iniciar, secuenciar, cambiar de estrategia, reorganizarse sobre la marcha… todo eso consume muchísima energía cognitiva. Cuando este sistema funciona con más fragilidad, los patrones dejan de ser una simple preferencia y pasan a convertirse en una herramienta de regulación.


Dicho de otra forma: si el cerebro ya tiene el guion preparado, no necesita improvisar constantemente.


Y desde dentro muchas personas lo describen así:“Si sé lo que va a pasar, estoy tranquila. Si me cambian el guion, me pierdo”.


El problema normalmente no aparece cuando la persona puede seguir su propio patrón. El conflicto aparece cuando entra una demanda externa que obliga a modificarlo rápido.


Cambiar de actividad.Hacer algo en otro orden.Que alguien supervise.Tener que hacerlo “ya”.Tener que hacerlo de otra manera.


Ahí el sistema se satura.


Porque no solo hay que hacer la tarea. Hay que inhibir el patrón anterior, reorganizar información nueva, decidir qué hacer ahora y adaptarse en tiempo real. Y eso dispara tanto la carga ejecutiva como la sensación interna de pérdida de control.


Desde fuera puede verse como evitación, bloqueo, explosión emocional o “negativismo”. Pero muchas veces lo que hay debajo es un cerebro intentando reorganizarse mientras siente que el suelo se ha movido.


Y aquí es donde para mí autonomía, control y función ejecutiva dejan de ser cosas separadas.


Muchos perfiles autistas, especialmente perfiles PDA, describen algo muy concreto:“Cuando decido yo, puedo.”“Cuando me obligan, me bloqueo.”“No es que no quiera hacerlo. Es que mi cuerpo no arranca.”


Y esto es importantísimo entenderlo bien.


No creo que la vivencia de pérdida de autonomía sea algo separado de lo ejecutivo. Creo que se solapan constantemente. Cuando la demanda aparece como algo impuesto, urgente o invasivo, el margen ejecutivo cae todavía más. El cerebro tiene menos capacidad de reorganización y la activación emocional sube muchísimo.


Por eso muchas veces hablamos de:• rigidez cognitiva,• dificultades de flexibilidad,• evitación de demanda,• ansiedad,• necesidad de control…


pero en realidad seguimos describiendo el mismo sistema.


Dos collares sobre el mismo perro.


Uno lo describimos desde fuera:“le cuesta flexibilizar”, “le cuesta reorganizarse”, “le cuesta cambiar de set”.


Y otro desde dentro:“me siento invadido”, “siento que pierdo el control”, “mi cuerpo se bloquea”.


Las tareas de autonomía son probablemente donde mejor se ve todo esto.


Vestirse.Preparar la mochila.Ducharse.Salir de casa.


Muchas veces la persona sí sabe hacerlo. El programa motor existe. La secuencia está aprendida.


Pero el bloqueo aparece cuando:• hay prisa,• cambian el orden,• alguien corrige constantemente,• la supervisión se vuelve invasiva.


Y ahí se entiende perfectamente que el problema no es simplemente “no saber hacerlo”. Porque en otro contexto sí puede.


Lo que colapsa es el sistema cuando aumenta la carga de demanda y disminuye la sensación de control.


Por eso creo que la intervención cambia muchísimo cuando dejamos de intentar “corregir síntomas sueltos”.


No trabajamos:• por un lado ansiedad,• por otro rigidez,• por otro negativismo,• por otro función ejecutiva.


Trabajamos un único sistema que necesita:• previsibilidad,• tiempo,• apoyos ejecutivos,• sensación de agencia,• cambios graduales,• patrones suficientemente estables para poder reorganizarse sin colapsar.


Y esto cambia muchísimo la mirada clínica.


Porque entonces dejamos de preguntarnos:“¿Cómo consigo que tolere más demandas?”


Y empezamos a preguntarnos:“¿Cómo diseño un entorno donde su sistema pueda reorganizarse sin entrar en amenaza?”


Y para mí ahí está una de las claves más importantes del trabajo en autismo.

 
 
 

Comentarios


bottom of page