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Alteraciones sensoriales en altas capacidades.


Alteraciones sensoriales y altas capacidades

Pocas personas conocen las alteraciones sensoriales que acompañan a las altas capacidades. De hecho , esta situación hace que se confunda frecuentemente AACC con autismo , dificultando el diagnóstico diferencial.

Las personas con AACC tienen una mayor percepción de los estímulos, y es sobre todo, en las fases tempranas, cuando esta habilidad puede presentarse como todo un reto.

Los niños pequeños con AACC, en muchas ocasiones se sienten invadidos por un mundo de sensaciones , que a veces escapa a su alcance haciendo que sean más irritables o rígidos.

Puede presentar sensibilidad auditiva, olfativa, táctil o incluso todas ellas a la vez.

Esta alteración sensorial tiene un diferencia sustancial con las que se dan en el autismo, y es que, la persona con AACC es plenamente consciente de todos y cada uno de los estímulos que percibe. Es decir, puede identificarlos sin dificultad, sabe que está oliendo el pescado, el aceite y el olor a piscina. Conoce todos los olores a nivel conceptual , pero los identifica todos a la vez , lo que hace que su sistema esté hiperreactivo, incluso que le cueste mantener la atención, pero no hay "caos".

Esta parte es compleja de explicar ya que se puede pensar ¿Cómo no hay caos, si las reacciones de irritabilidad son extremadamente intensas?

Cuando algo se siente mucho , cuando una etiqueta parece que te rasca la piel , uno está muy irritado, pero sabes que es la etiqueta la que molesta , y puedes solicitar que te la retiren. Tendrá reacciones duras, en ocasiones hasta de intentar arrancarse la ropa, o lesionarse como forma de calmar la sensación, pero sabe lo que es.


Estas reacciones tan duras a nivel sensorial vienen, en la mayoría de las ocasiones, porque al no conocer la presencia de estas dificultades en AACC , las familias y los adultos del entorno obligamos a los niños a ponerse determinada ropa, a tolerar determinados olores. A veces, los tratamos como si estuvieran haciendo totenrías, como si estuvieran malcriados. Pero la realidad es que hay una alteración por exceso en sus receptores sensoriales, que hace que intente pelear por reducir la sensación.


La forma más adecuada de actuar en estos casos es escuchar. Escucha lo que tu hijo intenta decirte. Escucha qué es lo que le molesta e intenta acompañarlo en estos momentos. Busca texturas alternativas, desvía su atención a otro estímulo para que le sea más fácil tolerarlo, pero sobre todo, y lo más importante, mantén la calma. Mientras más nerviosos nos ponemos, mientras más queremos solucionarlo rápido, peor va el proceso. Si aceleramos con nervio, grito o imposiciòn solo aumentamos la ansiedad de la persona, y con eso lo que conseguimos es aumentar aún más la reactividad del sistema, haciendo más intensas las interferencias que está sintiendo la persona.


Las altas capacidades pueden ser muy difíciles de gestionar como padres, solo el conocimiento de su realidad lo hará más llevadero.


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