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Función ejecutiva y autismo.


Función ejecutiva y autismo

La función ejecutiva es un conjunto de habilidades cognitivas que nos permiten planificar, organizar, tomar decisiones, controlar impulsos, mantener la atención y adaptarnos a los cambios. Estas funciones son esenciales para manejar con éxito las actividades de la vida diaria, desde tareas simples como vestirse hasta tareas más complejas como gestionar un proyecto en el trabajo.


En las personas con autismo, las dificultades en la función ejecutiva son comunes y pueden manifestarse de diferentes maneras, afectando tanto la autonomía como la manera en que interactúan con el entorno social.

Pero comencemos resolviendo las dudas conceptuales.


¿Qué es la Función Ejecutiva?


La función ejecutiva engloba diversas habilidades cognitivas interrelacionadas. Estas habilidades incluyen:

1. Planificación y organización: Capacidad para establecer metas y pasos necesarios para alcanzarlas. Se trata de la generación de cada uno de los pasos que nos permite llegar al objetivo que nos hemos propuesto, bien sea a nivel intra o interindividual.

2. Control de impulsos: Habilidad para frenar respuestas automáticas y comportamientos impulsivos. Esta habilidad nos permite neutralizar todas las conductas que no son adecuadas para la consecución del objetivo.

3. Memoria de trabajo: Capacidad para mantener y manipular información durante un corto período de tiempo. Con esto , conseguimos mantener las opciones posibles para evaluarlas.

4. Flexibilidad cognitiva: Habilidad para adaptarse a cambios o alternar entre diferentes tareas y pensamientos. También nos permite generar posibles opciones a cada uno de los retos que nos planteamos.

5. Iniciación de tareas: Capacidad para comenzar una tarea sin demora o postergación excesiva.

6. Autorregulación emocional: Habilidad para gestionar emociones y mantener la calma ante situaciones desafiantes. Nos ayuda a minimizar el impacto de las emocioens en nuestro sistema cognitivo.


La Función Ejecutiva en las Personas con Autismo


Las personas con autismo suelen experimentar dificultades en uno o más aspectos de la función ejecutiva. Estas dificultades pueden variar significativamente de una persona a otra, pero algunos desafíos comunes incluyen:

Problemas para iniciar tareas: La persona puede necesitar más tiempo o apoyo para comenzar actividades, incluso aquellas que son conocidas o rutinarias. Esto se debe a la dificutad de análisis y segmentación de la tarea en sus pasos para la planificación.

Dificultad para mantener la atención: Pueden distraerse fácilmente o perder el foco en tareas largas. Las interferencias sensoriales, perceptivas y emocionales hacen difícil la gestión de la atención sostenida y selectiva.

Rigidez cognitiva: Les puede costar cambiar de actividad o aceptar cambios en su rutina diaria. Esto incide en la capacidad para generar múltiples respuestas ante un único escenario.

Desorganización: Problemas para planificar, ordenar sus materiales o recordar pasos necesarios para completar una tarea. La conceptualización temporal es importante para poder organizar la información. Como concepto abstracto , el tiempo puede ser difícil de gestionar para las personas autistas.

Falta de control de impulsos: Responder de manera impulsiva sin considerar las consecuencias. Este es un comportamiento frecuente, sobre todo, cuando las interferencias sensoriales hacen que la persona necesite responder a sus necesidades fisiológicas en primer lugar.


Ejemplos de Cómo se Manifiestan las Dificultades de Función Ejecutiva

En casa: Un niño autista puede tener problemas para vestirse en el orden correcto (por ejemplo, ponerse los calcetines después de los zapatos) o seguir la secuencia de pasos para prepararse para salir de casa.

En la escuela: Puede olvidar materiales importantes para una clase o saltarse pasos en una tarea compleja, como un problema matemático.

En la vida adulta: Un adulto autista puede tener dificultades para gestionar citas médicas, planificar las compras semanales o manejar imprevistos en el trabajo.


Además, se pueden presentar problemas para el aprendizaje, la gestión de la conducta y la aceptación de los cambios , en cualquiera de estos escenarios.


Función Ejecutiva vs. Comportamientos Repetitivos


La rigidez cognitiva, uno de los aspectos de la función ejecutiva, también está relacionada con los comportamientos repetitivos y los intereses restringidos que suelen observarse en personas con autismo. La necesidad de mantener rutinas y la incomodidad ante cambios pueden estar asociadas a la dificultad para adaptarse a nuevas situaciones o manejar incertidumbres. Ambas funciones son dependientes de la función ejecutiva. Se necesita poder "desconectarse" de la estimulación para iniciar otra tarea. Esto se produce gracias a la inhibición conductual, la flexibilidad cognitiva y la planificación de conducta.


Estrategias para Apoyar la Función Ejecutiva en Personas con Autismo


Existen diversas estrategias y herramientas que pueden ayudar a fortalecer la función ejecutiva y facilitar la autonomía:

1. Desglose de tareas: Dividir actividades complejas en pasos más pequeños y manejables. Intenta que el trabajo sea lo más interactivo posible.

2. Uso de ayudas visuales: Implementar horarios visuales, listas de tareas y secuencias de pictogramas para estructurar actividades. Siempre adaptados a las necesidades de la persona. No tiene sentido que un adolescente de alto funcionamiento use pictogramas, deberá usar agendas escritas para su autogestión.

3. Cronómetros visuales: Utilizar temporizadores o relojes visuales para gestionar el tiempo. La organización temporal siempre es un desafío, no olvides tenerla presente siempre.

4. Establecimiento de rutinas: Crear rutinas consistentes que ayuden a anticipar lo que sucederá a lo largo del día. Fija la atención de la persona , no en la guía visual, sino en la identificaciòn de los elementos que nos sirven para la anticipación. No lo hagas dependiente.

5. Flexibilidad gradual: Practicar cambios en la rutina de manera gradual y con anticipación, proporcionando apoyo emocional durante las transiciones.

6. Refuerzos positivos: Premiar logros pequeños para motivar y reforzar comportamientos relacionados con la autorregulación. Programa teniendo en cuenta su nivel basal, no sigas programaciones estandarizadas.


El apoyo de los adultos es fundamental para ayudar a las personas autistas a fortalecer sus habilidades ejecutivas. Los padres pueden implementar estructuras de apoyo en casa. Comprender por qué se producen las conductas es importante para poder ayudar a las personas desde el contexto cas.


Las dificultades de función ejecutiva en las personas con autismo pueden ser un desafío, pero con las estrategias adecuadas y un entorno estructurado, es posible promover una mayor autonomía y bienestar. Es importante comprender que cada persona tiene un perfil único y que los apoyos deben personalizarse según sus necesidades y fortalezas. Con el tiempo y el acompañamiento adecuado, las habilidades de función ejecutiva pueden desarrollarse y marcar una gran diferencia en la calidad de vida.

 
 
 

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