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Percepción visual y autismo.


percepción visual y autismo

La percepción visual es una habilidad compleja, que funciona de forma conjunta con diferentes sistemas, y que participa de la mayoría de los procesos cognitivos superiores. Sin embargo, en autismo, los patrones que se siguen no son necesariamente los mismos que en la población neurotípica. Esto no quiere decir que presente una lesión o falta de vista, pero sí se observa una hiper o hiposensibilidad visual, así como dificultades tanto de integración como de procesamiento que derivan en alteraciones funciones que afectan al día a día de la persona autista.


Alteraciones observadas.


Existen múltiples indicadores de alteración de la percepción visual, y todos deben ser tenidos en cuenta, dado que van a afectar al bienestar de la persona. Algunas de las situaciones que podemos ver son:

-          Tropiezos, dificultades de coordinación, necesidad de caminar en contacto con las paredes, evitación de escaleras…

 

-          Atención fijada en el detalle: fijación de la mirada en puntos concretos, esquinas, entradas de luz…

 

-          Saturación visual en entornos con muchos estímulos diferentes (centros comerciales, aula del colegio, supermercados…)

 

-          Dificultades con la orientación espacial, confusión de direcciones, dificultad en juegos de construcción…

 

¿Cómo afecta esto al niño?


Como podemos imaginar, estas alteraciones van a generar interferencias en la persona autista. Las manifestaciones de estas van a ir desde explosiones conductuales aparentemente inexplicables, a disminución del rendimiento académico.

También van a tener repercusión en las funciones comunicativas ya que se podrá producir una lectura errónea del lenguaje no verbal, y es posible que haya dificultad en el uso de un sistema alternativo de comunicación.

Evidentemente, esto supondrá un elevado nivel de estrés a la persona implicada, que necesitará controlar los entornos visuales, y usará otras vías sensoriales para compensar la saturación que está viviendo.

 

¿Cómo podemos ayudar?


-          Señalizando de forma clara elementos como las escaleras, usando marcadores en los escalones.

-          Manteniendo una buena iluminación en pasillos y habitaciones, evitando, dentro de lo posible, claroscuros.

-          Vigilando los elementos de la casa/aula: evita cortinas, colchas o manteles saturados de imágenes, formas y colores.

-          Utilizando materiales visuales adaptados al niño: estos ayudarán a regular la conducta, reducir la ansiedad en entornos nuevos, aumentar la tolerancia a tareas que rechazaban. Intenta que estos materiales sean lo más limpios posibles, no los recargues con información innecesaria ni usando colores y formas que pueden generar confusión.

 

Una intervención estructurada en la percepción visual fortalecerá las funciones ejecutivas, generará una mejora de la comunicación, reducirá las conductas disruptivas por desregulación sensorial, mejorará el rendimiento académico y aumentará la autonomía entre otros beneficios.

Es por ello que trabajar este aspecto es fundamental en las intervenciones de personas con autismo.

 

Si quieres profundizar en este tema, te invito a acceder a la guía de percepción visual, donde verás brevemente los distintos pasos de la evolución de la percepción, con actividades prácticas con las que poder trabajar en tu día a día, tanto si eres familiar como si eres profe de un peque con autismo.


 
 
 

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