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Microbiota y autismo


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¿Cuánto conocemos realmente la relación entre microbiota y autismo? ¿Es la acción sobre la microbiota capaz de transformar el autismo?.

Estas son algunas de las preguntas que todos los padres se hacen a la hora de plantearse si se debe invertir tiempo y dinero en un tratamiento que actúe sobre la microbiota.


Se siguen haciendo de manera masiva supresión de alimentos de manera estandarizada en las personas con autismo. Una vez que se recibe el diagnóstico muchas familias buscan información en internet sobre tratamientos. Aquí empiezan a tener información sobre la eliminación de la lactosa, la caseina y el glúten. Luego, entran en contacto con algún profesional que les retira todos estos alimentos y les añade suplementación, como forma de mejorar la respuesta de las personas con autismo.

¿En qué se basa esta retirada? Venimos diciendo, en todas las publicaciones que el autismo es un perfil heterogéneo, que no hay dos manifestaciones iguales, y todos somos conscientes de estas diferencias. Pero , si esto es así , ¿Cómo es posible que luego haya un tratamiento que le sirva a todos, que no se sustente en ninguna prueba?.

Para eliminar alimentos de la dieta se debe hacer una evalución específica, que justifique su retirada. Es decir , hay que estar seguro de que es un alimento que ciertamente hace daño a la persona. Habrá personas con autismo celiacas, y peronas con autismo que no. Son condiciones personales asociadas al TEA y por lo tanto, deben evaluarse de manera individual.

Alterar la ingesta de alimentos puede alterar nuestra diversidad bacteriana, y esto sí que va a afectar a nuestra respuesta neurológica.

Los cereales de alta calidad son necesarios para la generación de ácidos grasos de cadena corta, que se encargan, entre otras funciones, de la modulación del metabolismo y de modular la inflamación celular. Además, algunos pueden entrar en nuestro cerebro siendo utilizados como fuente de energía para los astrocitos, encargados de dar soporte a las neuronas, luego , influyen en el desarrollo de nuevas conexiones.

Cuando hablamos con familias que han procedido a la retirada, pues tenemos dos resupuestas frecuentes: los que abandonaron porque no vieron ningún cambio, y los que vieron mejora de respuesta digestiva y eso hizo que los niños estuvieran más tranquilos. Pues , aquellos que funcionó , podria ser que tuvieran trastorno digestivo asociado. Pero este trastorno , salvo que se tratara de alergia o intolerancia , se podría haber solventado con modificaciones de la dieta , que fueran dirigidas a mejorar la función de nuestras bacterias, con lo que sí incidiríamos en la función cerebral.

Las actuaciones que se lleven a cabo sobre el sistema digestivo , siempre que impliquen eliminación de alimentos importantes, debe justificarse clínicamente.

Si lo que queremos es incidir en nuestro sistema digestivo para poder mejorar nuestra función cerebral, lo que necesitamos es actuar sobre nuestra microbiota mejorando el tipo y la calidad de los alimentos que ingerimos.

¿Podemos hacer uso de esta intervención para mejorar los signos del autismo? Pues, aún no es un tratamiento que se establezca como tal, sino que es un coayudante. Es decir que permite mejorar algunos signos , pero siempre y cuando estos sean derivados de una situación de disbiosis. Y , siempre se debe tener presente que no va a hacer que una persona con autismo hable, o socialice, sino que incidirá en sus aspectos metabólicos que nos influirán en la dinámica cerebral, mejorando los estados fisiológicos para que la persona pueda aprovechar mejor las intervenciones.

 
 
 

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