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Microbiota y autismo. Mitos y realidades

Mucho se habla actualmente sobre la influencia de la microbiota en los trastornos del neurodesarrollo. Pero , ¿Cuánto hay de cierto en esto? ¿Podemos plantearnos la acción sobre la microbiota como un tratamiento actualmente?

Vamos a responder a estas preguntas a lo largo de este post.

Nuestro cuerpo está habitado por millones de bacterias. Para que os hagáis una idea, tenemos más bacterias que células propias. Estas no se encuentran solo en el intestino, si no que están repartidas por muchas zonas de nuestro cuerpo, influyendo en el funcionamiento de nuestro organismo.

Hablamos con frecuencia de la microbiota intestinal porque es la tiene acción sobre nuestro cerebro. Pero las otras microbiotas que nos colonizan también son importantes. Por ejemplo, cada vez existen más estudios que relacionan la microbiota oral con la preferencia de determinados sabores. Luego, en lo que aquí nos ocupa, esta sería importante , ya que podría modular aspectos relacionados con la selectividad alimentaria.

La microbiota forma parte de nosotros hasta el punto de que la genética de las bacterias puede interactuar con nuestra genética ocasionando desajustes en nuestra salud.

Ante esto, pues parece obvio, que la microbiota debe tener algún papel importante en el curso de los trastornos del neurodesarrollo , pero ¿cuál?.

Veo muchas publicaciones en las que se hacen asociaciones directas entre algunas bacterias y el autismo. Se correlacionan con los signos sociales y conductuales, manifestando que el consumo de determinados probióticos va a mejorar la manifestación de los signos observados.

Vamos a descifrar esto con detenimiento y por puntos:

  1. El autismo NO es una enfermedad. No podemos tratar el apoyo nutricional como si se tratara de un remedio o cura. NO hay cura, no es enfermedad , es condición. Es decir, es un cerebro que procesa la información de manera distinta, luego con una conexión o forma de conectividad diferencial. Es obvio que esto no lo podemos cambiar con ninguna medicación.

  2. El autismo puede cursar con dificultades intestinales. Muchas personas con autismo presentan alteraciones digestivas consistentes en intolerancias, alergias, estreñimiento , diarreas.. estas alteraciones están asociadas a disbiosis o alteración de la microbiota.

  3. La presencia de signos digestivos secundarios a disbiosis afecta al eje intestino cerebro. Este eje se encarga entre otras, de la producción de neuronas y hormonas necesarias para el control de los niveles de activación, el sueño, o el bienestar.

  4. La mejora de los factores digestivos claramente va a incidir en la manifestación de los trastornos conductuales, de sueño, alimentarios y sociales que acompañan al autismo. Pero , no hará que el autismo desaparezca, hará que los signos mejoren.

Teniendo en cuenta este análisis, las personas con autismo que manifiestan alteraciones digestivas asociadas, van a ver mejorados sus signos en cuanto a intensidad y frecuencia, gracias al establecimiento de una microbiota correcta.

Hay que anotar aquí, que las situaciones de selectividad alimentaria también conducirán a disbiosis , ya que la heterogeneidad de las bacterias se verá afectada. Luego en estos casos también podremos observar mejoras.

Los estudios sobre microbiota y autismo, también así lo reflejan , observándose reducción de signos sociales y conductuales en aquellas personas que presentaban disbiosis intestinal.


No existe una combinación maestra de probióticos, o mejor conocidos como psicobióticos, que se pueda aplicar al autismo. Todo dependerá del caso individual. Luego se requiere de estudio personalizado de hábitos alimentarios , para apoyar con terapia basada en ajuste de microbiota.


¿Es probable que un futuro tengamos una terapia basada en microbiota?. Pues la microbiota se presenta como un tratamiento esperanzador , pero aún se necesitan más estudios con una mejor segmentación de la población TEA. Recordemos que las personas con TEA son muy diversas, con manifestaciones que difieren muchísimo de unas personas a otras. Esto hace difícil realizar estudios , ya que se requiere de segmentación por signos. Además aún se deben conocer mejor las vías de influencia que la microbiota tiene sobre nuestro cerebro, así como determinar todas las poblaciones que son beneficiosas para nuestro orgnanismo.


Os estaréis preguntando ¿debería empezar una intervención en microbiota? La respuesta es sí, pero siendo consciente de que estas ante algo experimental, que debe ser muy individualizado y que puede o no reducir signos. Pero, sin duda es algo que yo intentaría,porque reducir por ejemplo la activación, puede permitirnos alcanzar muchos aprendizajes a través de otros medios terapéuticos.

microbiota y autismo

¿Es la microbiota una cura? Rotundamente NO. NO se puede hablar de cura en una condición.



 
 
 

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